Fósiles de Sierra Espuña

El registro fósil de Sierra Espuña es especialmente rico desde el Jurásico en adelante, mientras que es nulo en el caso del Paleozoico, por los escasos afloramientos y por la antigüedad de los materiales, y muy escaso en el Triásico, por la naturaleza principalmente continental de sus depósitos. No obstante, en este último caso los niveles de más influencia marina como los grupos de fósiles, especialmente bivalvos, algas dasicladáceas, foraminíferos y otros microorganismos bentónicos, restos vegetales y pistas fósiles. En el caso del Cuaternario, de naturaleza continental, nuevamente la fauna es nula. 

En Malvariche  Sierra Espuña es una zona rica en fósiles del Jurásico.

Fósiles del Jurásico

Durante el Jurásico se desarrollaron ampliamente las plataformas, primero someras, durante gran parte del Jurásico Inferior y luego profundas durante el Jurásico Medio, para convertirse en umbrales pelágicos durante el Jurásico Superior. trataremos por separado la fauna en esos tres intervalos.

Los fósiles del Jurásico Inferior, especialmente la parte inferior y media, son restos algales de tipo oolitos, pisolitos, oncoides y abundante micros (foraminíferos) y macrofauna bentónica ( (gasterópodos, equinodermos del tipo crinoides y bivalvos del tipo lithiotys). Hacia la parte alta del Jurásico Inferior aparece un enriquecimiento en la fauna de ammonites, que ha permitido datar varias zonas del Domeriense  y del Toarciense.

En el Jurásico Medio, además de restos de crinoides junto con filamentos (bibalvos de concha fina), radiolarios, forminífores bentónicos y planctónicos y trazas fósiles, lo más importante es la existencia de diversos niveles de concentración de fauna ammonítica y belemnítica que han permitido datar el Bajociense Inferior, en base al registro de ejemplares de Skirroceras sp. y el Calloviense Inferior (Zona Gracilis).

El Jurásico Superior es rico en crinoides, globulinas, filamentos (Saccocoma), radiolarios (Globochaete, Stomiosphaera, Cadosina) y calpionélidos. La presencia de ammonites ha permitido datar el Oxfordiense Medio a Kimmeridgiense Inferior y el Kimmeridgiense terminal.

Fósiles en el Cretácico

En el Cretácico no hay citados muchos restos fósiles debido a la escasez de estudios en este término. Los fósiles más evidentes son los siguientes: en el Cretácico Inferior (Neocomiense y Albiense) se han reconocido restos de ammonites, algunos de ellos desenrollados, belemnites, equinodermos (erizos regulares), ademas de foraminíferos bentónicos y planctónicos. Por su parte, en el Cretácico Superior se han reconocido ammonites y belemnites, junto con foraminíferos bentónicos y planctónicos, siempre estos los más abundantes.

Fósiles del Terciario

En el terciario la zona donde más afloran es en Prado Mayor en Espuña. La mayoría de los terrenos del área de Sierra Espuña estuvieron durante muchos millones de años bajo el mar formando parte de diversos medios marinos poco profundos y próximos a la costa. Este hecho se ve confirmado por la gran cantidad de fósiles. Estas montañas se elevaron hace unos 10 millones de años, por esa razón podemos encontrar fauna marina fósil a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar. En Prado Mayor, en las rocas junto al camino, se observan a simple vista fósiles de invertebrados (fundamentalmente moluscos y foraminíferos). Los moluscos corresponden a bivalvos y gasteró- podos, grupos con un gran número de especies actuales (mejillones, berberechos, caracoles, etc.). Los bivalvos se caracterizan por proteger su cuerpo mediante una concha calcárea dividida en dos partes articuladas que pueden abrir y cerrar. Los gasterópodos protegen su cuerpo con una concha calcárea enrollada en una espiral. 

En el caso del Terciario, el registro es abundante en cuanto a fauna bentónica de ambientes de transición marino-continental o de plataforma interna, siendo más escasa la fauna planctónica de ambientes marinos.

En el caso de Paleógeno (Terciario antiguo: Paleoceno a Oligoceno) los grupos fósiles más interesantes utilizados para datar han sido los macroforaminíferos bentónicos (nummulítidos, discociclínidos y alveolínidos), junto con los foraminíferos y la nanoflora plactónica, todos ampliamente representados en la alineación Prado Mayor-Malvariche-Casa del Carretero. En el caso de los nummulítidos, los más interesantes son los de los grupos perforatus, striatus y millecaput; en los disconciclínidos, las discociclinas y las lepidociclinas. A estas formas con valor biostratigráfico acompaña un registro de valor ambiental como son los gasterópodos, bivalvos, equinodermos, algas y formas coralinas como los corales solitarios. Debemos citar además, que en los niveles de carbón (lignitos) atribuibles al Paleógeno presentes en los sectores de Valdelaparra y Barranco de la Hoz, som abundantes, entre otros ya citados, los restos vegetales y los oogonios de algas carofitas. los niveles datados más destacables con la fauna macrobentónica son: un Paleoceno Medio (Sealandiense), prácticamente todo el Cuisiense, todo el Luteciense, el Bartoniense Inferior y el Oligoceno Inferior.

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